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El hoyo del Conejo y la píldora azul de Matrix!

Aun no tengo definido el titulo, pero será mas amplio, si tienen ideas para lograr un titulo para el libro que pueda ser digerido por cualquier persona, pero a la vez te anime a leerlo, pueden ponerlos como comentarios en este post.

Hasta ahora tengo solo estas ideas:

  • Sai Baba un viaje sin retorno
  • Un viaje al centro del Ser
  • Encadenado a la divinidad
  • Un polvito milagroso (Esto es solo para hacerte reír un poco, ni de broma lo llamaría así)
  • 48 horas para llegar a los pies de Dios
  • El dia que Saturno conoció a Sai Baba
  • Un planeta encuentra un Avatar
  • En busca de Dios en la India

 

Mientras tanto, continúo redactando el libro, aquí les comparto con mucho cariño un extracto de otro capítulo, que lo disfruten!

“Que me voy de aquí”, me decía repetidas veces mientras caminaba con su maleta de mano haciendo ruidos en las calles del Ashram. “Es que esto es muy duro Ostias!”, repetía el hermano de España de quien no recuerdo su nombre, pero si la mirada de miedo en sus ojos y eran para asustar a cualquiera, cualquiera que se identificase con su temor. Yo no entendía lo que le sucedía y en mi silencio traté de comprenderlo. Yo tenía unas semanas haciendo silencio verbal, ya que sentí la necesidad de empezar a “ahorrar” las palabras y ver que sucedía conmigo al estar callado y expresar solo palabras básicas en caso de emergencia con las personas.

Luego de verlo desaparecer entre un mar de personas que aun habitaban el Ashram, mas nunca lo vi y de todo corazón le pedí a Dios le diese la fortaleza para llevar su viaje con paciencia y amor. Algo lo espantó a huir de la proximidad de Baba, algo lo obligó a tomar una decisión apresurada y literalmente correr en otra dirección, algo forjo en Él terror de desistir ante la posibilidad de mirar más profundo dentro de sí mismo. Pues si bien nunca sabremos que disparó en Él tanto miedo como para correr y haber durado solo una semana en presencia de Sai, estoy seguro que como a mí me sucedió, se trataba de miedo a sí mismo. ¿Miedo a sí mismo? Por muy irónico que se pueda leer y hasta contradictorio, ¡la respuesta es Si! Tener miedo a uno mismo, tener miedo a la conciencia, a la voz interna, esa luz que habita en tu interior.  Aferrarse a la idea de que tu o yo tenemos el control sobre las cosas e inclusive sobre nuestros pensamientos, es lo común, pero este mundo no es nada común.

Como leerás en los próximos capítulos nada sucede sin la voluntad del creador y Baba me lo demostró muchas veces, en diferentes ocasiones, con diferentes personas y, sobre todo, conmigo mismo jugando en mi mente y en mis deseos.

Puttaparthi 29/11/2000

      Om Sri Sai Ram, o lo que es lo mismo, Dios en mi saluda y se inclina ante dios en ti!

Ayer en la noche cantamos en casa del hermano Carlos quien cumplió años, y estuvo todo muy lindo.

Por razones “casi” identificadas hubo un día en el que no quise ir al Darshan y en lugar de eso dormí un poco más, al rato de eso, dormí un rato más y acto seguido pues… Dormí. Confieso que al principio me sentí muy mal por malgastar mi tiempo de esa manera, se a lo que vine y fue a encontrar la cercanía de Sai y a obtener respuestas, aunque algunas veces no veo con mucha claridad.

      En otro Darshan matutino, tuve una experiencia muy hermosa. Swami se detuvo frente a mí, yo me encontraba en segunda fila y tenía una fila de persona entre Sai y yo. Me miró a los ojos y estiré mi mano sosteniendo unas cartas que llevaba conmigo y aunque no me recibió ninguna carta, logré tener contacto con su dedo meñique y sentí una energía especial en ese instante. Luego de ese Darshan entré al Mandir donde se le canta a Sai y experimenté algo que había escuchado un par de veces de boca de otros devotos, pero vivirlo ha sido algo genial.

      Estaba sentado dentro del Mandir, había muchos estudiantes y devotos esperando a Baba y yo estaba con mi mente distraída y mis ojos perdidos en un sin fin de figuras y estatuillas que están en las paredes del lugar, cuando súbitamente sentí como un magnetismo en todo mi cuerpo y una “elevación”, como cuando estas en un ascensor y este se mueve hacia arriba, pero en un instante de tiempo muy corto. Ya me habían contado que la energía del lugar se elevaba, la frecuencia del espacio cambiaba con la presencia de Baba, pero haberlo sentido y acto seguido ver que se aproximaba, me puso la piel de gallina y lo único que pude hacer fue, unir mis palmas en señal de devoción y atención mientras miraba como Swami caminaba en el Mandir y se sentaba en su silla.

      Me atreví a hacer un experimento mientras Swami estaba sentado en su silla y le cantábamos. Como estaba muy cerca de Él, podía mirarlo mientras él veía a las personas y movía su mano dirigiendo los cantos. En ese momento le hice dos preguntas, mentalmente claro, porque yo estaba a unos 7 metros de Baba. Le pregunté: ¿Debo pedirle las cosas a Sai? Y en ese preciso instante mientras yo terminaba la pregunta en mi cabeza, Baba movió la cabeza haciendo un gesto negativo, diciendo claramente que No. Seguidamente le pregunte: ¿Entonces debo dejar todo a los Pies y a la voluntad a Sai porque tú lo sabes todo? Y nuevamente al terminar la frase en mi cabeza movió su cabeza haciendo un claro y conciso: Si. Llegó el momento de hacer al Arathi y Swami se despidió mientras se alejaba y todo ha sido una gran bendición. En otro Darshan, justo antes de empezar, hice una meditación en la luz y aunque no me haya mirado mientras caminaba, me siento muy bien porque tengo la plena confianza que solo el hecho de estar cerca de Dios ya es mucho para mí. Estar aquí es increíble, suceden muchas cosas y suceden muy rápido, hay días que me siento muy bien, otros días me siento muy extraño, pero me estoy acostumbrando. Se me olvidaba comentar que hay noches en las que sueño que estoy en Venezuela. ¿Eso muy curioso no?

      Ha pasado un mes y 8 días y siento que Swami es lo Máximo, hablaremos luego, Sai Ram.

 

Whitefield 1/12/2000

 Om Sai Ram, vamos a aclarar algo, el lugar donde me encuentro ha cambiado, ahora estoy en una ciudad y en otro Ashram de Baba, llamado Whitefield muy cerca de la ciudad de Bangalore.

      Hace dos días estaba en la fila preparado para el sorteo, eran las 4:15 am y un poco tiempo después, escucho mucha gente hablando y moviéndose como si algo hubiese sucedido repentinamente y veo un grupo de gente y un automóvil sonando el claxon y al mirar bien, pude ver que era Sai en su vehículo emprendiendo su viaje fuera del Ashram de Puttaparthi. Y en resumidas cuentas ahora estoy en Whitefield. El viaje lo realicé acompañado de una pareja de devotos Sai, unos hermanos muy queridos, Patricia y Clive, con quienes viajé en autobús. Este viaje desde una ciudad a otra, lo veo como una preparación para lo que será mi retorno a Venezuela en mi regreso a casa en abril del año próximo. Si Baba lo permite claro está.

      Whitefield es muy bonito y el Ashram es muy atractivo. No sé si son ideas mías, pero, el Señor Sai se comporta de una manera más amorosa y actúa como una madre divina en su Darshan. Hoy tuve mi primer Darshan y aunque pensé habría menos personas por ser un lugar más pequeño, veo la misma cantidad de personas. Eso no es importante, lo importante es el trabajo que estoy sintiendo a nivel interno, es como si mi ego fuese extirpado cual tumor cancerígeno. En realidad, el puesto que me tocó fue fuera del Mandir, pero con todo y eso esperé y en su Darshan nos bendijo como diciendo: “tranquilos hijos sé que están allí, los amo y los protegeré siempre. Todo esto es por su bien.”

      Todo este día sentí que me revolvía el ego y eso me hacía sentir muy mal, pero con los cantos me siento mucho mejor. Cuando estuve en mi cuarto, estuve cantando un rato y sentí el amor de Dios mientras cantaba una vez más. Lloré de nostalgia por Swami, también de arrepentimiento por Sai y sus múltiples formas y fue muy liberador y hermoso. Este día culminó con cantos al pie del Mandir y una humilde “gota” que relata sus experiencias, dentro de este gran océano de amor que es Baba.

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